En este escenario los países se apresuran para obtener más energía para sí. Las respuestas políticas a la reducción de energía y al cambio climático son a menudo un reflejo automático y severo, que lleva a espolear los precios, a períodos de recesión económica y a aumento de disturbios.
Para el 2050, las emisiones de gas de invernadero (GHGs) se dirigen hacia unos niveles de concentración en la atmósfera mucho por encima de los niveles que los científicos señalan como seguros.
Este escenario es desordenado al principio, ya que las iniciativas locales resultan en un conjunto de diferentes políticas y estrategias.
Pero surge un marco de política global – y con éste, un costo global por las emisiones de gases de invernadero (GHGs) – que estimula la innovación, aumenta la eficiencia en energía y ayuda a mantener estable el crecimiento económico.
Para el 2050, los niveles de GHG en Planos están en camino a estabilizarse a niveles mucho más bajos que en Revoltijo.
En ambos escenarios, el uso de la energía aumenta rápidamente, aunque más rápidamente en Revoltijo. Se necesita más de todo y los combustibles fósiles continúan suministrando más de la mitad de nuestra energía global aunque mucho menos que más del 80% que representan hoy.
Hemos estado usando escenarios durante 30 años para probar nuestra estrategia empresarial, sin expresar una preferencia por uno sobre el otro.
Pero la necesidad de colaborar en gestionar el riesgo climático de nuestros inversores y de nuestros descendientes, y de vivir según el compromiso de contribuir al desarrollo sustentable, significa que preferimos enfáticamente el enfoque descrito en Planos (Blueprints) al referido en un mundo Revoltijo (Scramble).
Apoyamos las políticas que describe el escenario Planos (Blueprints) y estamos trabajando en una cantidad de mejoras tecnológicas necesarias.