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Noticias y novedades

Bienales Juveniles: Shell Argentina– Festivales Musicales

Testimonio: Sabrina Cicera

La relación entre Sabrina Cicera y el mundo de la música comenzó cuando ella tenía diez años de edad. Con el único fin de acompañar al coro de su iglesia, decidió tomar lecciones de piano. Gracias a su profesora de aquel momento, Susana Villalba, Sabrina adquirió los conocimientos iniciales que luego pudo desarrollar a fuerza de talento y voluntad. Un tiempo después, a los quince años, ya estudiando en el secundario, descubrió, a través de su participación en el taller del coro y del impulso que le brindó su Directora, Elina Hernández, que era dueña de una voz con grandes posibilidades para desplegar en el canto lírico.

Elina Hernández preparó a Sabrina para rendir libre el examen de “Lenguaje  Musical I” y poder ingresar, en el año 1996, al Conservatorio “Alberto Ginastera”. Allí conoció a Araceli Grosso, su primera maestra estrictamente de canto. Permaneció en el conservatorio durante seis años, pero el progreso no fue el esperado. Este hecho, y cierta oposición por parte de su familia, determinaron que Sabrina  se fuera alejando del sueño de realizar una carrera como cantante lírica.

Continuó su camino ofreciendo clases de música en jardines de infantes. Fue, también, en ese momento, cuando comenzó a sufrir  problemas vocales, y Sabrina creyó que su carrera había concluido. Por eso decidió, simplemente, seguir sus estudios en el conservatorio con el objetivo de obtener un título que le permitiera trabajar como docente en las escuelas.

Sin embargo, unos años después, siguiendo el consejo de su marido Matías, y con la sola intención de no alejarse del canto y de la ópera,  se presentó a una audición para el coro de una conocida compañía musical. La “aventura” fue exitosa y Sabrina resultó seleccionada. Una vez allí, le recomendaron que llamara a la Mtra. Carmen Sensaud y que tomara clases con ella. Bastaron unos pocos meses para que la magia ocurriera. Carmen, poco  a poco, fue solucionando todos los problemas que Sabrina creía irreparables y “su voz” apareció, en todo su esplendor, lista para volver a incursionar el mundo de la ópera.

Sabrina Cicera

En el 2009, y luego de un año de clases, Sabrina se inscribió en el Concurso Bienal Juvenil de Shell Argentina y Festivales Musicales de Buenos Aires. Luego de obtener el segundo premio en la categoría de canto, expresó que “ésta era la prueba que ella necesitaba para saber que, realmente, podía, que aunque habían pasado varios años y había sufrido distintos problemas familiares, económicos y, sobre todo, vocales, aún tenía una oportunidad en el mundo de la música clásica.”

Ese mismo año fue finalista del Concurso Internacional de Canto Lirico de Trujillo y, al año siguiente, debutó con su primer rol protagónico en la obra  “Manon Lescaut” para Juventus Lyrica.

Participó, también, en distintas producciones operísticas y en el año 2011 se anotó, nuevamente, en el Concurso Bienal Juvenil. Esta vez, el éxito fue mayor y ganó el primer premio de su categoría. Para Sabrina, dicha distinción significó la ratificación de que había crecido notablemente como artista en los últimos años.

Luego de su participación, Sabrina manifestó que la experiencia vivida durante la Gira de Ganadores, ofreciendo conciertos en diferentes salas de todo el país, fue “simplemente hermosa” y que la posibilidad de conocer nuevos escenarios y de llevar “su voz” alrededor del país fue “sumamente enriquecedora”.

Finalmente, dando otro paso hacia delante en su promisoria carrera, participó en las Semifinales del Concurso Internacional de Canto del Teatro Colón, prueba para la que fue seleccionada entre otras excelentes cantantes de todo el mundo.

Sabrina Cicera